Me encanta Queen. Cada canción que retumbaba en la sala me hacía moverme en la butaca, dar pataditas, casi levantar las manos -recuerdo, he estado en el cine y con gente-, recordar mi infancia y hasta casi llorar. Ese final en el concierto de Wembley haciendo historia podría haber sido toda la película. De haber sido así, hablaríamos de una reconstrucción magistral. Pero, por desgracia, son 20 minutos que llegan tras una hora y cuarenta de película. No es mala como varios críticos la ponen, pero tampoco me ha parecido tan buena como el fandom la pone. Vayamos por partes, aún sin extenderme mucho:

Rami Malek está sensacional como Freddy Mercury. Puede que al principio no notes sintonía con su personaje, pero a la media hora me había metido en el bolsillo. El resto del plantel puede ser entre aceptable y bueno, pero irremediablemente se hallan bajo su sombra. Tal vez como en la vida real respecto al propio grupo.

La producción de esta película fue problemática. Antes que Bryan Singer fuese despedido a dos semanas de terminar (recibe crédito único de dirección no sólo por ya tener la gran mayoría de película rodada, sino por leyes cinematográficas del país) prácticamente se quejaba de todo lo que tenía a su alrededor, vejando al propio Malek (llegando a arrojarle objetos, visto en la sección Trivia del IMDB). Al final con el director sustituto sí que hubo buen rollo de trabajo (Dexter Fletcher). Pero es evidente que ese posible conflicto y choque de estilos influyese en el corte final de la película. Tal vez sea por eso por lo que se siente muy poco explicativa y casual en numerosos puntos que tal vez debieron ser tratados con mayor mimo (básicamente el gérmen o los inicios del grupo tal y como se conoció) y tal vez innecesariamente alargada en tramas que daba más juego del que finalmente se da en pantalla (los escarceos y deslices de Mercury).

También se nota que han preferido ser complacientes una vez más, típico de Hollywood, y ser bien quedas con los aspectos más oscuros de su vida -y aún así relevantes-. Temas como su enfermedad o su sexualidad se tocan de puntillas y con más miedo que respeto, mientras que antes otras escenas en las que vemos sus fiestas y arrogancia pretendida ocupa mucho tiempo en pantalla y no muestra nada nuevo ni para la película, ni para el género.

En general, es un biopic más. Con un buen actor y un gran final emocionante. Pero el resto es paja bien adornada y que al menos no aburre (pese a sí alargarse en varios momentos) y de la que tal vez me haya olvidado en menos de un mes. De una banda legendaria y transgresora como Queen, deberíamos haber tenido una película tan transgresora como ellos. Y no una casi para toda la familia, pese a tampoco ser tan, tan luminosa pero sí complaciente. Se puede ser respetuoso con el material sin ser complaciente (mirad ‘El lobo de Wall Street’, por ejemplo).

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