No puede ser un Halloween reciente sino hablamos de ‘Saw’, aunque sea un poco. La entrega original que hace ya 14 años nos introdujo a una saga mítica dentro del género. Abrió una franquicia que se desvirtuó del boceto original de James Wan, pero de la que pase lo que pase y con sus más y menos siempre tenemos la primera entrega original.

Hecha con apenas un millón de dólares y sin mucha maña pero mucha fuerza, aún hoy día conserva su encanto y su gancho. Es más, en mi caso personal, con la revisiones cala hasta mejor. Se nota que las interpretaciones son amateur y que Wan no maneja la cámara del mismo modo que lo hace en ‘Conjuring’. Pero esas dos películas suponen hasta ahora sus obras magnas a nivel de estilo y madurez. Sin embargo, esta ‘Saw’ puede ser tal vez su mejor película hasta ahora por el momento.

Merece ser vista, recordada, rememorada y admirada. Abrió las puertas de Hollywood a James Wan y a Leigh Whannell. Sus creaciones posteriores seguirían la senda de calidad (Wan) o conseguirían superar las expectativas (Whannell con la reciente ‘Upgrade’). Pero pase lo que pase la música de Charlie Clouser, ese final inolvidable, esa marioneta y ese baño abandonado seguirán rondando en nuestras mentes.

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