Sam Raimi nunca ha sido mi fuerte. Es un buen director, enérgico, curioso y con su propio estilo. Pero sus películas no me han dejado particularmente marcado. Salvo una. Tal vez la más inesperada de todas. Y lo hizo desde que era personalmente pequeño. Y queriendo demostrar si los recuerdos de la infancia a nivel fílmico me daría la puñalada por la espalda o no -como me ha pasado más de una vez- volví a ver ‘Darkman’ cuando la adquirí en Blu Ray. Y sigue siendo para mí su mejor película hasta la fecha.

Su producción no fue la mejor, pero el resultado final fue más que digno. ‘Darkman’ se ve digna de serie B o hasta C, pero con aspiraciones claras a serie A. Por una historia oscura y violenta, que no rechaza ninguno de sus afiches para divertir e inquietar a la audiencia (hoy día esta película, o hasta un remake siguiendo su patrón no sería posible). Por un personaje principal cuya trama nos mantiene enganchados y un ritmo febril que nos tiene entretenidos durante su hora y media cerrada de duración.

Ni la trilogía de ‘Posesión infernal’ aún siendo disfrutable a tope, ni la de ‘Spider-Man’ -tristemente en mi caso, he ido perdiendo el gusto en ellas con el pasar del tiempo, la segunda parte incluida-. Para mí, ‘Darkman’ es mi película favorita de Sam Raimi, aún sin ser realmente perfecta, su cinta de superhéroes (o anti-héroes) más conseguida y cuyo efecto aún me dura a día de hoy.

DARKMAN, Liam Neeson, 1990, (c) Universal

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