Con esta película, Liam Neeson nos demuestra que sigue siendo un actor formidable pese a hallarse entregado con gusto a una segunda juventud de repartir palos tras ‘Venganza’. Esta es una película difícil. Tan difícil y hasta arriesgada en momentos (su desenlace ni más ni menos) que parece mentira que sea comercial. Por momentos se me dice que es una pieza indie y me lo creo más.

No es una película espectacular. No es un “Liam contra los lobos” a lo Statham contra el Megalodón. ‘Infierno blanco’ es una película de personajes que lidian con batallas internas, con la pérdida, la depresión y el sufrimiento. Es una película tan pesada y oscura en sus temas que por momentos amenaza con perder al espectador por ahogarlo en penas. Pero no. Es contemplativa, pero tensa. Trepidante, pero dramática. Oscura, pero invita a involucrarse en ella.

Suele provocar divisiones y creo hallarme en el bando de admiradores. Comprendo perfectamente a quiénes le haya defraudado o se esperaban otra cosa. Pero a mí me ha metido en el bolsillo desde el principio. Es agradable ver a Neeson en proyectos así, alejado de los mamporros y entregado de nuevo a un guión. Jugándosela de principio a final, *escena post créditos incluída. Aún con el precio de dejar al espectador en un lugar aún más oscuro del que se encontraba al terminar la proyección.

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