Es triste, pero es cierto. Hay que remontarse 14 años atrás para dar con la última gran película de Michael Mann. El maestro de los ambientes y las atmósferas. El artesano de la cámara que sigue a sus personajes como si les respirásemos en la nuca. El que aprovechaba las panorámicas como nadie hasta aquel entonces. Y el que se atrevía a jugársela con nuevos estilos -como la cámara digital- para hacer a sus películas aún más inmersivas. Sus últimos proyectos fueron aburridos, con estilo por encima de sustancia y cuyo potencial o bien se los cargó el montaje final o bien ya venían heridos de muerte (‘Enemigos públicos’ y ‘Blackhat’). Pero hoy quiero revisitar su último gran proyecto. Uno que al verlo aún hace que le eche de menos pese a sus pecados. Estoy hablando -o escribiendo- de ‘Collateral’.

‘Collateral’ no es del todo ‘Heat’. Aunque haya pasajes en las que se la acerque o directamente se coloque a su vera, en general se queda medio escalón por debajo de ella. Pese a que esta película tiene un metraje y un ritmo más ajustado, hay alguna que otra bajada ligera (la visita al hospital, por ejemplo) aunque siempre obedecen de forma acertada al desarrollo de los personajes. Su historia es sencilla, su desarrollo va relativamente al grano y su final compone un clímax magnético y tenso. Pero lo que hace a esta película grande de verdad, aparte de un estilo visual a cámara digital muy bueno, son los diálogos. Los pedazos de sus personajes que salen al exterior por sus bocas. Lo que se intercambian entre ellos. Lo que les hace progresar, intercambiar roles y hasta evolucionar. Tom Cruise está impresionante, pero Jamie Foxx no se queda atrás. Ambos son antítesis obligados a entenderse y, muy en el fondo, Cruise representa los deseos reprimidos de Foxx. Sus objetivos cumplidos, su carácter metódico, su masculinidad. Esta es una de esas buenas películas en donde las dos caras de la moneda sacan a relucir sus colores, se complementan entre ellas y se desarrollan gracias a esa mezcla.

Collateral (2004)

De no tener a esos grandes actores y a ese estupendo guión a su servicio (pese a no ser tal vez más impactante), esta película habría caído bajo el peso de las expectativas. Pero es una película que estos años después sigue a flote.

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