-Sí, hola. Buenas. Quisiera hacer una “¿película?”, por favor.

-Ahora mismo. ¡TROLEADA DE ATÚN!

-No, no. Perdone, que no quiero una troleada, que quiero una película.

-Ah… ¡TROLEADA DE POLLO!

-Que no tío, que no. ¿Sabes cómo es una película? De la que hasta me he currado un tráiler con tomas amateur atrayentes, el tirón que tengo como Youtuber y con cameo de Auronplay al final a lo Universo Compartido de YouTube (YTCU).

-Pues vale. ¡TROLEADA DE ATÚN!

-Que no es una troleada, que manía con poner etiquetas. Es un experimento social. El público es mi película. Lo puse hasta en Twitter.

-Lo que usted diga. ¡TROLEADA DE POLLO!

-Cuando salga el documental va a comprender de lo que estoy hablando. A ver cuántos provocan el fenómeno trending y viral que he conseguido yo con un gag paupérrimo repetido en bucle tras haberme presentado en el festival citando a Scorsese como referencia.

-¡TROLEADA DE ATÚN!

-En unos días, saldréis de las cavernas. Esto será el anti cine y muy probablemente habré usado el prestigio y la historia de un festival (y ahora la plataforma de YouTube) así como a mis seguidores, para tener más tirón y superarme en mis troleadas. Pero aunque te haya hecho perder una hora y cuarto larga de tu vida, yo sigo siendo el rey. Ahora todos hablan de mí.

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