Tras un pinchazo severo como ‘Llega de noche’, ‘Hereditary’ devuelve a A24 a los altares dignos de ‘Ex Machina’ en términos de vender un producto de forma potente y que da lo que promete con creces ante todo presunto pronóstico. No es un festival de sustos a lo ‘The Conjuring’ incluso si esas películas lo hacen con suspense de calidad. ‘Hereditary’ me remite al terror personal orquestado por los dramas de sus personajes de ‘El resplandor’ y al nervio ultra paranoico de ‘Misery’. No me remite en especial a ‘El exorcista’ como muchos la han comparado, aunque habiendo visto la película al completo y comprender cómo termina yo personalmente la compararía con otro clásico.

Muchos han dicho que si es un vende humos, que si está sobrevaloarada, que si es aburrida, que si Toni Collette no hace más que exagerar, que si el final traiciona todo lo anterior y se desvía de la trama, que si no tiene final después de todo… Bueno, debe de ser de esos casos en los que la percepción de cada individuo (muy al estilo de quien escucha Laurel o Yanny) hace que veamos películas distintas. Esta película demuestra que aún con el género del terror ya construido y de sobras, aún se pueden entregar películas sorprendentes, de estas que se quedan contigo tiempo después de haberla visto, una que en tiempo será de referencia por seguro. Una que cruza la línea que ‘La bruja’ parecía no querer atravesar hasta el cortante final y una que propone imágenes e ideas que asaltan tu cabeza de forma más bruta que las de ‘Babadook’.

La dirección es hipnótica, imprime el guión en la pantalla respetando el cocido a fuego lento como se hacía antes, muestra una elegancia visual digna de un experto y sabe cómo colocar pequeños detalles en el encuadre (mucha atención a las esquinas, a las sombras, a lo que se mueve o a lo que se intuye o se deja a la interpretación en muchas ocasiones). El guión esconde sorpresas sangrientas desde el primer tercio (creo que a la media hora, el primer puñetazo al espectador es ya de los que van dirigidos “a la cabeza” y aún queda hora y media de cinta) y la historia en sí (una que no cesa en torturar a sus personajes y que no se resuelve hasta sus minutos finales). Las interpretaciones son geniales, aunque desde luego es Toni Collette quien acapara todas las miradas. Es la Jack Nicholson del Resplandor de Kubrick, pero más humana, débil y colérica. Tiene la ardua tarea de bailar entre la cordura quebrada y la locura incomprendida desatada a lo largo de todo el largometraje. Y lo consigue.

Deja un comentario