Un pequeño gran debut, sin dudas. Y una verdadera lástima que películas como éstas tarden tarden tanto en llegar a las pantallas o su disponibilidad se haga de rogar. Es una película de personajes sencilla y magnética. Cory Finley da una tarjeta de visita nivel experto, con planos secuencias elegantes y un nivel de dirección brillante. La cámara se acerca y se aleja de las protagonistas, acentuado sus emociones/interpretaciones, acompasando los diálogos y sumergiendo al espectador aún más en la cinta.

Cuatro capítulos en los que se divide la cinta, cuatro capítulos que van in crescendo, jugueteando con la atención y las expectativas. Hasta llegar a un final tan memorable como canalla. La trama sigue de cerca a dos amigas tan diferentes como comunes, una que se manifiesta incapaz de sentir nada y otra que bajo una fachada elitista esconde un torbellino rebelde de emociones. Basta con que una introduzca una mortal idea en la cabeza de la otra para desembocar en una inquietante tragedia anunciada.

Valoración
Buena
73 %
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