Sorpresa en el cine y de las gordas. Más viendo las dos película en maratón (gracias a la gran cadena Yelmo Cines, publicidad de cortesía) y tras una primera media hora divertida aunque algo dubitativa, ‘Deadpool 2’ es una secuela que sorprende desde el arranque pero que a diferencia de la primera no pierde ni ritmo ni gracia conforme avanza, sino que va a más y más hasta sus mismísimas escenas durante los créditos (sólo dos y la última es larga y ubicada justo a la mitad de los créditos, así que no hace falta que os quedéis hasta el final de todo -otra mejora respecto a la anterior-).

Es realmente difícil no hablar de ella sin soltar spoilers de los gordos, así que tampoco me andaré con muchos rodeos: han sabido vender bien la película, mostrando material y dejando caer cosas pero nunca revelando sus cartas. Así es que en varios momentos subvierte las expectativas y hasta para mejor en la mayoría de ocasiones. La trama se arriesga adquiriendo mayor dramatismo. Y dramatismo de verdad, aún dentro de la comedia (hasta el poso de la película y su significado personal y familiar conjugado con una amenaza realmente desagradable si se la piensa en contexto imponen y te dejan con momentos que no sabes si reír o callar). Ahora bien, la película consigue combinar bien dos tonos tan distintos cuando otra en su lugar hubiese salido desigual y fallida con ganas. Las interpretaciones son desternillantes: Reynolds es el rey, Beetz es la mejor inclusión de los sorprendentes X-Force de esta película y Brolin saca adelante un oponente interesante y más tratado de lo que esperaba sin problemas.

Valoración
Buena
75 %
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