Ahora tengo cada vez más claro por qué Marvel y Disney tienen el terreno tan marcado en comparación con otros universos como el, por el momento, fallido de DC. Llevan haciéndolo 10 años, a modo de experimento cuando nadie había empezado, presentándonos pacientemente a sus personajes, permitiendo que nos encariñemos de ellos. Bailando entre películas más decentes y más mediocres, pero siempre entretenidas. Con aportaciones dignas como el primer ‘Iron Man’ o ‘El soldado de invierno’, subidones sorprendentes en su momento pero más de fenónemos de temporada por ser mas hijos de su tiempo que destinados a tener la fuerza de perdurar en el olimpo cinematográfico como el de ‘Black Panther’ y pinchazos como ‘Iron Man 3’ o ‘Thor: El mundo oscuro’. Todo eso nos ha llevado a esto. A la guerra del infinito.

Y tratando de no hacer spoilers para nada pues esta película se disfruta entrando virgen a ella (ni los tráilers ni los anuncios para televisión han hecho spoilers para nada), he quedado en estado de shock y consternado. Ni siquiera sé si para bien (el tiempo y las revisiones, como siempre, decidirán) y vaya por delante que es imprescindible esperar a mayo del año que viene para hacer una valoración real y conjunta de esta y la cuarta entrega final. Pero lo que tengo claro es que ninguna película blockbuster perteneciente a una franquicia serializada me había roto la cabeza y el corazón de semejante manera en muchísimo tiempo. Es flipante, no podría ni resumirlo aunque quisiera. Absolutamente todo lo que sabíamos dentro y fuera de la pantalla con este universo queda en suspense angustioso, maduro, brillante y brutal.

Por supuesto que no es perfecta. Es un clímax constante en el que sólo unos pocos vengadores se lucen de verdad de la buena. La narrativa se siente asfixiante, como si al esforzarse por entretenerte te agobiase. Algunos actos y secuencias quedan suspendidos en el tiempo bastante rato. Y desde luego hay que haber visto todas las anteriores películas del universo al completo. Pero también hay una razón que justifica todo esto: es la película de Thanos (Josh Brolin en el mejor año de su carrera). Estamos a su servicio y a su merced. Llegamos hasta a entenderle y penetrar en sus motivaciones. Un lujazo de villano. Hablábamos de Killmonger hace sólo un par de meses: queda a la altura de la nada en comparación.

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