Casi tres décadas ha tardado “El hombre que mató a Don Quijote” de Tery Gilliam en ver la luz. A causa de varios inconvenientes, incluidos los judiciales y los problemas con el productor Paulo Branco de intentar impedir el estreno de la misma, se había creado una especie de halo a su alrededor, siendo de las más esperadas.

Tras su visionado, la crítica no se ha hecho esperar. Al parecer, se trata de una obra sin mucha coherencia narrativa, mezclando pasado y presente sin dejar claro al espectador cuando sucede cada cual, incluidos también los delirios del hombre que cree ser don Alonso Quijano (Jonathan Pryce).

Y es que la historia narra la vuelta al pueblo donde un cineasta (Adam Driver) grabó su ópera prima sobre el famoso hidalgo, y allí se vuelve a encontrar con el actor que dio vida a Don Quijote, que parece haber sucumbido a lo locura de creerse su personaje, como antes señalábamos.

Señalan además el torbellino caótico que crea tan atropellada narración, abundando las metáforas y las sucesivas payasadas en su demostración de ser una supuesta comedia.

En cualquier caso, que cada cual saque sus propias conclusiones, pues se podrá ver a partir del 1 de junio en los cines españoles.

 

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