Luca Guadagnino nos ha hecho un regalo de 130 minutos. Eso es lo primero que se me viene a la mente cuando pienso en “Call me by your name”.

Como ya nos habían indicado en diversos festivales, nos encontramos ante una cinta realmente extraordinaria.

Elio (Timothée Chalamet) es un chico de 17 años que está pasando el verano con sus padres en una casa en el norte italiano. Oliver (Armie Hammer) es el nuevo ayudante de su padre que llega para quedarse en casa lo que resta de verano.

Y tras un comienzo algo tibio, asistimos a una de los mejores romances veraniegos de la historia del cine.

Call me by your name es en su mismo título, todo un adelanto de lo que vamos a experimentar. Y sí, digo experimentar porque este amor traspasa la pantalla y nos hace gozarlo con ellos. Viajamos a Italia, vivimos el primer amor de Elio, el que se te queda instalado en el corazón, el que marca el ritmo del resto.

Nos metemos dentro de la historia, y podemos sentir cada una de las emociones, cada secreto compartido, cada gesto íntimo.

Destacar además del guión y la dirección el alto nivel interpretativo especialmente de los dos protagonistas. Destacan por separado, pero en las escenas compartidas brillan.

Una excelente fotografía, por supuesto. Y una banda sonora tan dulce y tierna como exigía el guión.

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