El pasado 5 de septiembre se pre-estrenó la séptima temporada de la serie original de Ryan Murphy y Brad Falchuk American Horror Story: Cult, que ha contado en esta ocasión con 11 capítulos.

Como pasaba con anteriores temporadas, nos encontramos ante una propuesta perturbadora, morbosa e irreverente. Ya estamos acostumbrados a la acidez que nos provoca cada episodio, cada temporada. Es por eso mismo por lo que se ha convertido en una serie a la que se ama o se odia. Es tan extrema en su puesta en escena y sus intenciones que hace que muchos vean sobrepasados sus límites de tolerancia audiovisual.

Pero es innegable el valor de AHS. Es una reinterpretación del terror más clásico, una vueltas a los temores infinitamente mostrados ya en el cine, pero de una manera totalmente exagerada y con una ingeniosa ironía. Y si además le añades una fotografía impecable, a cargo de Gavin Kelly y unas actuaciones sobresalientes obtenemos un resultado más que notable.

Esta séptima entrega comienza con el triunfo de Trump en la elecciones presidenciales estadounidenses, la euforia desatada por sus seguidores y el pánico de sus detractores. Éste es el punto de partida utilizado para mostrarnos la que hasta ahora ha sido la temporada con más crítica social y más comprometida.

Esta polarización ideológica la vemos encarnada en una parte por Kai Anderson (Evan Peters), un oportunista con importante liderazgo y suficiente inteligencia como para embaucar a toda una horda de seres profundamente descontentos con el sistema. Cambiando su discurso conforme le interesa y utilizando como ejemplos a Charles Manson entre otros, Kai es con seguridad uno de los mejores personajes que nos ha brindado la serie. Es tan esperpéntico que resulta muy real.

La otra parte la encarna Ally (Sarah Paulson), una madre de familia con numerosas fobias, que intenta, a su manera,recuperar el control de su vida, que se tambalea desde la victoria de Trump.

A ellos dos los acompañan numerosos habituales de esta serie (Cheyenne Jackson, Emma Roberts, Frances Conroy, etc), que nos encanta ver, y que hacen papeles tan extravagantes como se puede esperar de ellos.

Lo fantástico de esta temporada es que ha conseguido hacer terror de la realidad. Ha expuesto muy claramente cómo de fácil resulta manipular si tienes de tu lado el descontento social y el miedo. Y nos ha mostrado que realmente lo que asusta es eso, el miedo. Nos pregunta cuanto estamos dispuestos a ceder de nuestra libertad en favor de seguridad. Y lo realmente terrorífico es descubrir, que los verdaderos monstruos somos todos y cada uno de nosotros si las circunstancias nos llevan a ello.

Se trata de manera muy explícita y sin ningún tipo de complejo el feminismo. Nos habla del control del patriarcado a lo largo de la historia, de cómo la búsqueda de igualdad feminista puede evocar los más profundos demonios que habitan en cada machista.

Mención especial al capítulo sobre Valerie Solanas, interpretada por Lena Dunham, y que nos dejó a todos con ganas de saber más.

Y, por supuesto, otro genial Opening, como siempre.

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